lunes, 12 de agosto de 2013

Frases celebres de "La iliada" de Homero

-          “… ¡Óyeme tu, que llevas arco de plata y proteges a Crisa e imperas en Ténedos  poderosamente! ¡Oh Apolo! Si alguna vez adorné tu gracioso templo o queme en tu honor pingues muslos de toros o cabras, cúmpleme este voto: ¡paguen los aqueos mis lágrimas con tus flechas!
De este modo imploro el sacerdote. Oyólo Apolo e irritado bajo del Olimpo llevando su arco y su carcaj en los hombros. Sentóse lejos de las naves y comenzó a lanzar sus saetas contra hombres de Agamenón.”
En este fragmento el sacerdote Crises le habla a Apolo a quien sirve fielmente para que castigue a los Aqueos por llevarse a su hija Criseida hasta que estos se la devuelvan y Apolo le irritado bajo del Olimpo se sentó lejos de las naves y empezó a atacar a los Aqueos con sus flechas

-          “… ¡Oh, hija de Júpiter! –susurro Aquiles -, ¿Por qué has venido nuevamente? ¿acaso para presenciar el ultraje que me infiere el atraída Agamenón? Pues sabe que por su insolencia pronto perderá la vida.
Y  respondió Minerva, la de los ojos verdes: -Vengo del cielo a apaciguar tu cólera, pues me envía Juno, la diosa de los blancos brazos que os ama a los dos. No desenvaines la espalda, e injúrialo de palabra cuanto quieras. Lo que voy a decir se cumplirá: por este ultraje se te ofrecerán un día esplendidos presentes. Domínate y obedécenos. – preciso es ¡oh diosa! – Respondió Aquiles -, hacer lo que mandas, aunque el corazón este irritado. Es fuerza obedecer a los dioses.”
Minerva (atenea) baja del Olimpo y se le presenta a Aquiles que tiene mucha ira porque Agamenón le quito a Briseida y trata de calmarlo para que pelee a favor de los Aqueos y este acepta por no desobedecer a los dioses.

-          “… ¡Júpiter gloriosísimo! No se ponga el sol ni llegue la noche sin que yo destruya el palacio de Príamo, entregándolo en llamas.”
Agamenón le dice a Júpiter (Zeus) estas palabras mientras está reunido con los  principales caudillos y presenta a este una ofrenda de oro. El espera acabar con Troya que es su principal rival.
-          “… ¡Miserable Paris, raptor de mujeres! –le grito-. Mira como ríen de ti los aqueos que te creyeron un bravo campeón por tu gallarda figura, cuando no hay fuerza ni valor en ti. ¿Y siendo así cobarde te has atrevido a robar a la esposa y cuñada de hombres belicosos, trayendo mil desgracias a tu padre y su pueblo? ¿Por qué no esperas a Menelao? Si lo hicieras no te valdrían tu citara y tu hermosura cuando rodaras por el polvo.”
Héctor le dice esto a Paris con mucha ira ya que la batalla ha sido causada por él y no ha dado la cara, Héctor le dice que si diera la cara moriría ya que se ha metido con hombres muy poderosos como lo son Menelao y su hermano Agamenón.

-          “… Grande era la matanza; ante el empuje de los troyanos, los aqueos retrocedieron; Ulises, irritado, atravesó las primeras filas cubierto de reluciente bronce y se lanzo al ataque. Al verlo, los aqueos lo imitaron con redoblado furor, haciendo retroceder al enemigo. Mas Apolo, que desde la muralla contemplaba el combate, se indigno y con recios gritos apostrofo a os troyanos.”
Apolo estaba dando palabras de ánimo a los Troyanos que iban venciendo y cada vez los hacía más fuertes mientras que algunos Aqueos habían sido obligados a retroceder. El valiente rey Odiseo se va a primera fila a seguir luchando por su patria.

-          “… ¡Diomedes, carísimo a mi corazón! –repuso Minerva-. No temas a Marte ni a ninguno de los inmortales, pues te voy a ayudar mucho. Anda, hiere de cerca al furibundo dios, a ese loco nacido para dañar, que a Juno y a mí nos prometió combatir contra los troyanos a favor de los aqueos y ha traicionado su palabra.”
Minerva (atenea) pide a Diomedes que hiera a Ares diciéndole que es un traidor y Diomedes la obedece e hiere a Ares. Minerva (atenea) y Juno (Hera) tratan de ayudar a los Aqueos a como de lugar.
-          “… Ya el sol hería los campos con sus rayos cuando aqueos y troyanos se mezclaran en la llanura, derramando copiosas lagrimas mientras recogían los cadáveres.”
La mortandad era ya muy grande al oponerse el sol Aqueos y Troyanos recogieron sus respectivos cadáveres para hacer con estos los respectivos funerales que merecían tan valientes hombres. Los Aqueos empezaron a construir una muralla y una fosa para quemar sus cadáveres.

-          “… terminada la tarea, aqueos y troyanos sacrificaron bueyes y se entregaron al festín, que duro hasta el alba. Toda la noche estuvo Júpiter meditando como les causaría males y tronando horriblemente.”
Los dioses estaban reunidos en el Olimpo viendo como los Aqueos construían un muro entonces Júpiter les ordeno derribar el muro y cuando acabaron festejaron todos juntos sacrificando bueyes a Júpiter (Zeus) que no estaba de muy buen humor y quería causar males a ambos pueblos.

-          “… Te diré lo que pienso, gloriosísimo atraída, rey de los hombres, Agamenón. De cuanto nos ocurre tuya es la culpa, desde que, contra mi parecer, hiciste sacar a Briseida de la tienda de Aquiles, menos preciando a un fortísimo varón, honrado por los dioses.”
Agamenón propone a los principales caudillos abandonar la lucha y el anciano Néstor le dice que todo lo que pasa es su culpa por menospreciar y humillar a Aquiles y le propone ofrecer a este presentes, la devolución de Briseida y una de sus hijas para que se case.  

-          “… ¡Héctor!, no haces bien en jactarte con altaneras palabras, pues antes que tú me vencieron los dioses entregándome a ti desarmado y herido. De otro modo, si veinte guerreros como tú me hubieran hecho frente, habrían muerto vencidos por mi lanza. Pero tampoco tú has de vivir mucho tiempo, pues la muerte se te acerca y sucumbirás a manos del eximio Aquiles, hijo de Peleo.”
Patroclo fue herido en combate y Héctor al verlo así se le fue encima con su espada para terminar con él y le dijo que Aquiles debió haberlo mandado a destruirlos y a matarlo entonces Patroclo le responde con estas palabras y cae muerto al piso.

-          “… Respetable y venerada es la diosa que llega a mi palacio. Ella fue mi salvadora cuando mi madre Juno, al nacer yo y ver que era muy feo, me arrojo del Olimpo. Eurinome y Tetis me recogieron y ocultaron durante nueve años. Dime, pues, lo que deseas, que mi corazón me impulsa a ejecutarlo.”
Tetis llega al palacio de Vulcano (Hefestos) y el la recibe con estas palabras, ella le pide que fabrique las armas para Aquiles y el le dijo que no se preocupara y en seguida se encamino a hacer las mejores y envidiables armas.

-          " … Hoy te salvaremos aun, impetuoso Aquiles; pero esta cercano el día de tu muerte. Nosotros correremos tan veloces como el soplo del Céfiro. Pero también tu estas destinado a sucumbir a manos de un dios y un hombre." 
Aquiles se preparaba para ir en busca de Héctor cuando Janto un corcel al que Juno le había dado voz le dijo que lo iban a salvar esta vez pero igual él iba a morir en manos de un dios y un hombre.

-          “… ¡Héctor! No me hables de convenios, como no es posible que los haya entre lobo y corderos. Ya no puedes escapar. Minerva te hará sucumbir pronto, y pagaras todos juntos los dolores de mis amigos.”
Se encontraron Héctor y Aquiles para la pelea y Héctor trato de proponer un pacto para el que muriera pero Aquiles le respondió con estas palabras sin aceptar el pacto y se dispusieron a luchar.

-          “… Alégrate Patroclo, aunque estés en el Hades. He traído arrastrando el cadáver de Héctor y lo entregare a los perros para que lo devoren.”
Aquiles al salir vencedor de la lucha lleva arrastrado el cuerpo de Héctor hasta el campamento Aqueo y lo lleva hasta el cuerpo de Patroclo donde pronuncia estas palabras.

-          “… No te enojes conmigo, ¡oh Patroclo!, si en el Hades te enteras de que he entregado el cadáver de Héctor a su padre, pues me ha traída un rescate digno y de él te dedicare la debida parte.”
El rey Príamo va en busca de el cuerpo de su hijo Héctor guiado por el dios Mercurio (Hermes) y lleva a Aquiles un rescate digno, Aquiles se apiada de él, se lo entrega y dice a Patroclo estas palabras con mucho dolor.

-          “… Luego, en el palacio de Príamo celebraron un esplendido banquete fúnebre. Y con ello terminaron las honras tributadas a Héctor, el más valiente de los troyanos.”

Al llevar el rey Príamo el cuerpo de Héctor al castillo todo lo recibieron con mucha tristeza y después de recoger leña por nueve días y de traer bueyes y mulas para el festín el decimo día sacaron el cuerpo de Héctor y lo quemaron y así terminaron el funeral de Héctor que fue el más valiente troyano.

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